miércoles, 22 de abril de 2026

De la domesticidad a la profesionalización: evolución histórica del cuidado enfermero

Hay algo profundamente humano en el acto de cuidar. Mucho antes de que existieran hospitales, diagnósticos o tratamientos, ya había alguien sosteniendo a otro, acompañando el dolor, intentando aliviarlo con lo que tenía a mano. El cuidado no nació en la ciencia: nació en el vínculo.

A lo largo de la historia, esa práctica fue cambiando de forma. Pasó de ser una tarea doméstica, casi invisible, a convertirse en un acto religioso, luego en un conjunto de técnicas subordinadas a la medicina, y finalmente en una profesión con identidad propia. Cada etapa refleja no solo avances en el conocimiento, sino también distintas maneras de entender qué significa estar sano, enfermar y, sobre todo, qué significa cuidar.

Este recorrido no es solo una historia de la enfermería: es, en cierto modo, una historia de cómo las sociedades aprendieron (o intentaron aprender) a hacerse cargo unas de otras.


Introducción: cuidado y concepción salud-enfermedad

La evolución del cuidado enfermero está estrechamente vinculada a la forma en que cada sociedad ha comprendido el proceso salud-enfermedad. Estas concepciones determinan no solo las prácticas de cuidado, sino también quiénes las ejercen y con qué legitimidad.

Siguiendo a Marie-Françoise Collière (1993), pueden distinguirse cuatro grandes etapas en la historia del cuidado: doméstica, vocacional, técnica y profesional. Estas no presentan límites cronológicos rígidos, pero se corresponden con transformaciones socioculturales del mundo occidental.

♡ Etapa doméstica: el cuidado como sostén de la vida

Desde la prehistoria hasta las primeras civilizaciones, el cuidado se orienta al mantenimiento de la vida. En este período, las explicaciones sobre la enfermedad combinaban lo empírico con lo mágico-religioso: aquello que no podía comprenderse se atribuía a fuerzas sobrenaturales.

Una imagen potente para entender el origen del cuidado proviene de Margaret Mead, quien señaló que el primer signo de civilización no es un objeto, sino un fémur consolidado: evidencia de que alguien cuidó a otro el tiempo suficiente para que sanara.

En las primeras organizaciones sociales, el cuidado recayó principalmente en las mujeres, quienes se ocuparon de:

  • Alimentación, higiene y abrigo
  • Atención de enfermos y heridos
  • Cuidados vinculados a la reproducción (parto, lactancia, crianza)

Esto sentó las bases de la división sexual del trabajo, asociando históricamente el cuidado al rol femenino.

♡ Etapa vocacional: el cuidado como acto religioso

Durante la Edad Media, el cuidado se inscribe en una cosmovisión cristiana. La enfermedad deja de interpretarse exclusivamente como castigo y pasa a concebirse también como prueba o vía de redención espiritual.

El cuidado adquiere un carácter vocacional y religioso, centrado más en la actitud moral que en el conocimiento técnico. Se valoraban:

  • La caridad, obediencia y sumisión
  • La asistencia espiritual (oración, consuelo)
  • La dedicación al enfermo como servicio a Dios

Las cuidadoras (frecuentemente mujeres consagradas) carecían de formación científica. El contacto físico era limitado, privilegiándose el acompañamiento espiritual.

En este período, la enfermería no es aún una profesión, sino una práctica moral y religiosa.

♡ Etapa técnica: el cuidado subordinado al saber médico

Con la modernidad y el avance de la ciencia, la enfermedad comienza a explicarse desde causas naturales. El desarrollo del positivismo impulsa la observación empírica y el surgimiento de disciplinas como la microbiología.

La salud se entiende como lucha contra la enfermedad, y el sistema sanitario se organiza en torno al modelo médico. En este contexto:

  • Surge personal auxiliar o paramédico
  • El cuidado se vuelve técnico y dependiente del médico
  • Se priorizan procedimientos curativos por sobre el acompañamiento integral

En el siglo XIX, la atención sanitaria estaba fuertemente condicionada por la clase social. Los hospitales eran espacios principalmente destinados a los sectores más pobres, y también a la enseñanza médica.

Aquí aparece una figura clave: Florence Nightingale.

Nightingale marca un punto de inflexión al:

  • Introducir medidas de higiene hospitalaria
  • Reducir drásticamente la mortalidad en la Guerra de Crimea (del 40% al 2%)
  • Fundar en 1860 la primera escuela moderna de enfermería en el Hospital St. Thomas

Su enfoque integra observación, ambiente y cuidado, sentando las bases de la profesionalización.

♡ Etapa profesional: la enfermería como disciplina autónoma

Desde la segunda mitad del siglo XX, la enfermería se consolida como una disciplina con cuerpo teórico propio, autonomía relativa y funciones específicas dentro del sistema de salud.

Un hito central es la incorporación de los estudios de enfermería al ámbito universitario (en muchos países hacia la década de 1970), lo que impulsa:

  • La formación académica sistemática
  • La investigación en enfermería
  • La gestión propia de servicios de salud

El contexto contemporáneo está marcado por:

  • Globalización e interdependencia social
  • Envejecimiento poblacional
  • Predominio de enfermedades crónicas
  • Avances científicos (como la secuenciación del genoma humano en 2003)

En este escenario, el cuidado se orienta no solo a curar, sino también a promover la salud, prevenir la enfermedad y acompañar procesos crónicos.

La Declaración de Alma-Ata refuerza este cambio al promover la atención primaria como eje del sistema sanitario.



Siguiendo a Collière, cuidar es un acto de vida, orientado a mantenerla y sostener su continuidad. Esto puede ser de caracter:

  • Individual: autocuidado
  • Recíproco: cuidado hacia otros

Diversas teóricas ampliaron este concepto:

  • Florence Nightingale: el cuidado implica modificar el entorno para favorecer la recuperación.
  • Hildegard Peplau: proceso terapéutico basado en la relación enfermero-paciente.
  • Dorothea Orem: ayudar al individuo a mantener su autonomía.
  • Martha Rogers: interacción armónica entre persona y entorno.
  • Callista Roy: el cuidado facilita la adaptación a cambios.
  • Betty Neuman: enfoque integral frente al estrés y sus variables.
La enfermería es hoy la expresión profesional de una práctica ancestral. Desde el gesto primitivo de sostener a otro hasta los sistemas complejos de salud, el cuidado permanece como una constante: cambia su forma, pero no su esencia :)



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